Tallin es la capital de Estonia, situado al norte. A 287 km
de Riga (capital de letonia ), 325 de San Petesburgo, y 80 de Helsinki (
capital de Finlandia).
Hay varias formas de llegar desde España. Desde Madrid hay
varios vuelos semanales a Riga muy bien de precio, y el autobús de Riga a
Tallín es barato y no tarda mucho. Mucha gente llega a Riga con Ryanair,
haciendo escala en Alemania, pero a un precio de risa. También se puede coger
un vuelo al Tallin.
Otra opción es ir
desde Helsinki (vuelos Barcelona- Helsinki con vueling) ya que hay varias
compañías de cruceros y ferrys que hacen el trayecto. La más rápida y económica
en Linda Line, que por 25 euros, te lleva de un país a otro en dos horas.
Mi viaje fue Bilbao- Madrid- Riga- Tallin- Helsinki-
Barcelona- Bilbao.
En Tallin hay muchísimos hostales para alojarse, sobre todo
de mochileros. Yo volvería a repetir en el que estuve, ya que comprobé que era
el mejor ubicado y la relación calidad /precio es excelente para viajeros como
yo, que no buscamos ningún lujo, solo un lugar cómodo, limpio y bien situado
para poder explorar lo mejor de cada lugar.
Mi hostal era Khover
Hostel, en la calle Sauna ( a un minuto de
RAEKOJA PLATZ, la plaza del ayundamiento) y cortando con la calle Viru,
en la que están las VIRU GATES o puertas Viru, uno de los accesos a la ciudad
vieja ( vanalinn). Aquí es donde se sitúa lo más importante de la ciudad.
-
Plaza del ayuntamiento:
está situada en el centro de lo antiguo. Aquí se celebraba e mercado. Destaca
la torre del ayuntamiento, con una altura de 64 metros. El edificio fue
construido entre 1371 y 1404.
-
Calle Pik: era la calle de los comerciantes
alemanes. Al norte de la calle se encuentra la bonita iglesia de San Olaf. Esta, es del siglo XII y
tiene una altura espectacular de 12 etros.
 |
| Catedral ortodoxa Alexander Nevsky |
-
La catedral Alexander
Nevsky, lo más bonito que hay en Tallin! Una estructura impresionante. Y lo
mejor de todo, aunque hay turistas, nada saturada, ninguna cola para entrar a
verla
-
Las 3
hermanas: 3 casas de edad media que ahora son Hotel
-
Torre
Margarita: que ahora alberga el museo marítimo.
Fuera del casco antiguo, hice lo que llaman el Kilometro
cultural; bajar hasta la terminal de Linda Line (situada en una antigua fábrica)
y pasear por la zona de casas antiguas y obreras, hasta llegar a la antigua
cárcel y fortaleza Patarey, que ahora es museo. Me cobraron unos 3 euros la
entrada con un panfleto informativo.
En Tallin es muy común encontrar edificios viejos sin arreglar
reutilizados para otra cosa, sobre todo para albergar exposiciones, de museo, o
como terminal de ferry.
En cuanto a comer, los precios rondan los españoles y a cada
paso que das por el casco antiguo, sobre todo en la calle Viru, hay algún chico
ofertando descuentos para su restaurante.
Yo comí en el Mc Donals de la calle Viru, en un restaurante
chino en la misma calle ( muy curioso el pollo con almendras, que estaba hecho
con nuggets) por 20E, y en “ Pizza Grande” una pizzería artesana muy cerca de
la calle Sauna, famosa en todo Tallin por la relación calidad/ precio ( pizza
individual, suficiente para uno, desde 5/6 euros) con ingredientes frescos, y
muy buenas!
También son muy típicos los restaurantes de carne a la brasa
pero yo no probé ninguno.
En cuanto a las bebidas, la cerveza nacional es SAKU, y mi
favorita, la sidra de manzana Somersby, muy diferente a la española.
Yo cogía también comida en supermercados, ya que cerca de
las Viru gates y mi hostal había varios. La Somersby tenía un precio aproximado
de 2 E, y muy común los dulces de chocolate, a muy buen precio. El resto de
alimentos, muy similares a nuestros supermercados. Llama la atención la gran
variedad de pan de molde que tienen.
( Nota: en Estonia devuelven dinero, 8 céntimos, por cada lata
que se entrega en el supermercado)
Y esto, todo, en el casco de Tallin.Para ver la ciudad
antigua con un día es suficiente.
Una vez esto, se puede salir un poco del centro ya que hay
varios transportes ( tranvía, trolley, bus…)
 |
| Molino en el museo |
Yo opté por coger el trolley, con las indicaciones del
recepcionista de mi hostal fui al museo
Roca Al Mare. El chico, muy amablemente, me ayudó a establecer un itinerario en
base a lo que quería ver teniendo en cuenta la duración de mi estancia en
Tallin. Yo ya tenía unas ideas, y se las comenté, y él las ajustó a mis planes
y me recomendó otras cuantas cosas que en base a mis intereses creían poder
gustarme. La verdad, que gracias a él me cundió mucho.
Bueno, pues fui en Trolley al museo etnográfico Roca Al
Mare, a media hora del centro de Talin. Había oído hablar de él, que era una
visita interesante, ya que en el, podía verse el estilo de vida de los estonios
durante años; había casas de diferentes épocas, molinos, locales vestidos de
época, comida típica….
La entrada al museo, con un mapa (aconsejable cogerlo porque
no hay guías) creo que me costó 8 euros. Fue un paseo muy agradable, pero me
quedé con ganas de saber más, ya que no había nadie a quien pedir información.
Tuve la suerte de cruzarme con varios guías de cruceros, que explicaban a sus
viajeros en español, así que pude escuchar algunas cosas.
Otra excursión que hice a las afueras, fue a ver el Palacio
KADRIOG, situado en el barrio del mismo nombre. Es un palacio de estilo
barroco, construido por el zar ruso Pedro I en 1718. Cometí el error de ir
caminando hasta allí, ya que en el mapa parecía que la distancia no era larga,
pero llegué al palacio con un dolor de pies terrible, y encima para que medio
palacio estuviese en obras. Menuda rabia.
Desde allí, frente al
monumento a la Sirena Rusalka, cogí un autobús hacia pirita (zona de la playa).
Allí hay un edificio terriblemente feo, construido para las olimpiadas, y ahora
convertido en hotel de lujo. Es sorprendente por su horrible arquitectura;
nadie espera que dentro de ese edificio tipo barco/ bunquer se albergue un
hotel de lujo.
No llegué hasta la playa pirita, cogí un autobús de vuelta a
mi zona, me tomé una sidra y me dediqué a pasear tranquilamente por el casco
para elegir regalos.
El último día, decidí irme a Tartu, ciudad universitaria de
Estonia, a dos horas de Tallin. El autobús me costó 20 euros ida y vuelta, y
era comodísimo, con wifi y todo! Tartu me pareció muy bonita, pero pequeña y
con poco que hacer, sobre todo con el lluvioso y frío día qu eme hizo a mi.
En cuanto a los souvenirs, es muy común el ámbar (en joyas
sobre todo), la lana gorda ( ya sabemos
el frío que hace por esos países) y el lino. Los souvenirs de toda la vida
tienen un precio normal (imán entre 1 y 3 euros, camisetas 10 euros…), y en la
zona antigua, sobre todo las calles que parten de la plaza del ayuntamiento,
hay muchas tiendas que ofrecen diferentes opciones.